Pérdida de peso, efecto rebote y Método CAUMA
La dieta no te ha fallado a ti: por qué vuelves a recuperar peso después de una dieta y 7 claves para romper el ciclo sin cirugía
Recuperar peso después de una dieta puede ser desesperante, sobre todo cuando has puesto esfuerzo, ilusión y disciplina. Pero quizá la verdad sea otra: quizá no has fracasado tú. Quizá lo que ha fallado es intentar resolver con una dieta un problema que no nació solo en el plato.

Si has perdido peso varias veces y después lo has recuperado, si empiezas con fuerza y acabas abandonando, si comes por ansiedad aunque sepas que no tienes hambre o si sientes que siempre vuelves al mismo punto, este artículo es para ti. No para decirte otra vez lo que ya sabes. No para darte una lista más de alimentos prohibidos. No para hacerte sentir culpable. Sino para mirar el problema desde otro lugar.
Porque cuando una persona vuelve a recuperar peso después de una dieta, muchas veces no está fallando su voluntad. Está fallando el enfoque. Una dieta puede ordenar lo que comes durante unas semanas, pero si no trabaja la ansiedad por comer, el hambre emocional, los hábitos automáticos, la culpa, el impulso y el miedo a volver a engordar, el problema sigue vivo por dentro.
Hay personas que saben perfectamente qué deberían comer. Han probado dietas, menús, ayunos, aplicaciones, batidos, retos, restricciones, nutricionistas, productos milagro e incluso se han planteado opciones más agresivas. Pero cuando llega la noche, el estrés, la tristeza, la frustración, el cansancio o la sensación de vacío, vuelven al mismo punto. Y entonces aparece una frase demoledora: “otra vez he fallado”.
En Clínica VIU trabajamos la pérdida de peso desde una mirada terapéutica y no invasiva a través del Método CAUMA de reducción de estómago sin cirugía, combinando Hipnosis Clínica, trabajo sobre ansiedad por comer, reeducación de hábitos y acompañamiento personalizado. Este artículo te ayudará a entender por qué recuperas peso después de una dieta, qué papel tiene el efecto rebote y cómo empezar a romper el ciclo sin cirugía ni dietas estrictas.
Por qué recuperar peso después de una dieta no significa que te falte fuerza de voluntad
Recuperar peso después de una dieta duele. Duele porque no solo vuelve el número de la báscula. Vuelve también la sensación de haber perdido el control, la vergüenza de tener que empezar otra vez, la rabia de haber hecho un esfuerzo enorme para acabar en el mismo punto y esa voz interna que dice: “no sirvo para esto”.
Pero vamos a decirlo claro: la mayoría de las personas no recuperan peso porque sean débiles. Lo recuperan porque intentan sostener un cambio externo sin haber trabajado el mecanismo interno que les llevó a engordar, comer por ansiedad o abandonar cada plan.
Una dieta puede decirte qué comer. Puede darte un menú, una lista de alimentos permitidos, una tabla de calorías o una pauta semanal. Pero si cuando estás nerviosa comes, si cuando te sientes sola comes, si cuando estás agotada necesitas azúcar, si cuando te frustras pierdes el control o si cuando llega la noche necesitas picar algo para calmarte, entonces el problema no está solo en la comida.
Está en la función que la comida cumple en tu vida. Y esa función puede ser muy poderosa: calmar ansiedad, aliviar tensión, compensar cansancio, llenar vacío, tapar tristeza, premiarte después de un día duro o desconectar cuando la mente ya no puede más.
Mientras esa función no se trabaje, cualquier dieta puede convertirse en una carrera contra ti misma. Empiezas motivada, resistes unos días, pierdes algo de peso, aparece una emoción difícil, rompes el plan, sientes culpa, abandonas y vuelves a prometerte que la próxima vez será diferente.
Ese ciclo tiene nombre: dieta, esfuerzo, abandono, culpa y efecto rebote. Y si lo has vivido varias veces, no necesitas más culpa. Necesitas otro enfoque.
El Método CAUMA nace precisamente para personas que han vivido ese ciclo y quieren perder peso sin cirugía, sin medicación para adelgazar, sin dietas estrictas y sin depender únicamente de una motivación inicial que se rompe cuando llega la vida real.
El ciclo dieta, esfuerzo, abandono y efecto rebote
El primer tramo de una dieta suele ser el más fácil. Hay ilusión, orden, sensación de control y una especie de promesa interna: “esta vez sí”. Cambias la compra, preparas comidas, miras etiquetas, evitas ciertos alimentos y quizá empiezas a notar que la báscula baja.
Ese momento engancha. Porque parece que por fin has encontrado la salida. Después de semanas, meses o años sintiéndote mal con tu cuerpo, ver una bajada de peso te devuelve esperanza. Te miras con más ánimo, recuperas algo de confianza y sientes que quizá esta vez podrás mantenerlo.
Pero después llega la vida real.
Llega una semana de mucho trabajo. Una discusión. Una noche mala. Una comida familiar. Un día de cansancio. Un ataque de ansiedad. Un “por uno no pasa nada”. Y, de repente, aquello que parecía controlado deja de estarlo.
Lo más duro no es saltarse la dieta. Lo más duro es lo que viene después: la interpretación emocional. Empiezas a pensar que lo has estropeado, que ya no merece la pena seguir, que otra vez te ha pasado lo mismo. Entonces aparece el abandono.
Y cuando abandonas, no solo vuelves a comer como antes. Muchas veces comes con más ansiedad, con más culpa y con más sensación de derrota. El cuerpo recupera peso, la mente recupera miedo y la próxima dieta empieza desde un lugar peor: menos confianza y más frustración.
Aquí está el punto importante: no abandonas porque no quieras cambiar; abandonas porque el método no te preparó para el momento en el que más ibas a necesitarlo.
Por eso recuperar peso después de una dieta no se arregla simplemente buscando otra dieta más estricta. Se arregla entendiendo qué pasa cuando la dieta se encuentra con tu ansiedad, tu cansancio, tu estrés, tus hábitos y tus emociones reales.
Muchas personas repiten una secuencia muy parecida: empiezan con motivación, restringen mucho, bajan algo de peso, aparece ansiedad, rompen el plan, sienten culpa, abandonan y después recuperan el peso. El problema es que cada vuelta al ciclo no solo afecta al cuerpo. También afecta a la autoestima.
La persona empieza a desconfiar de sí misma. Ya no empieza una dieta con ilusión, sino con miedo. Miedo a volver a fallar, miedo a no poder, miedo a ilusionarse para nada. Y esa carga emocional hace que el siguiente intento empiece más débil que el anterior.
Cuando comes sin hambre, la comida no está alimentando el cuerpo: está calmando algo
Una de las claves para entender por qué recuperas peso es distinguir entre hambre física y hambre emocional. La primera aparece de forma gradual, responde a una necesidad corporal y se calma con comida suficiente. La segunda puede aparecer de golpe, suele pedir algo concreto, se mezcla con ansiedad y muchas veces deja culpa después.
El hambre emocional no siempre se vive como “estoy triste y como”. A veces es mucho más sutil. Puede aparecer como picoteo por aburrimiento, necesidad de dulce al final del día, ansiedad por la noche, descontrol los fines de semana, atracones silenciosos, comer rápido, comer de pie, comer sin disfrutar o buscar comida cuando la cabeza no puede más.
Y aquí está el punto que cambia la forma de mirar el problema: si la comida está cumpliendo una función emocional, quitar comida sin trabajar la emoción suele aumentar la tensión.
Por eso muchas dietas generan una especie de efecto muelle. Te controlas durante un tiempo, pero si el sistema emocional sigue igual, la presión se acumula. Tarde o temprano aparece una situación que supera tu capacidad de control y vuelves al patrón conocido.
No porque seas débil. Porque tu mente ha aprendido que la comida sirve para regular algo. Y cuando la mente encuentra una vía rápida de alivio, no la suelta solo porque tú decidas empezar el lunes.
La pregunta no es solo “qué comes”, sino “qué pasa justo antes de comer”
Antes de un episodio de descontrol casi siempre hay una secuencia. Puede ser una emoción, una sensación corporal, un pensamiento, una escena repetida o una hora del día. Quizá llegas a casa agotada y comes sin parar. Quizá después de discutir necesitas dulce. Quizá cuando te sientes sola buscas comida. Quizá cuando te exiges demasiado acabas rompiendo el plan por saturación.
Si solo miras el alimento, te quedas en la superficie. Si miras la secuencia, empiezas a encontrar la raíz.
Y esa raíz es precisamente lo que se trabaja en un proceso como el Método CAUMA de reducción de estómago sin cirugía: ansiedad por comer, impulso, saciedad, hábitos automáticos, hambre emocional, culpa y mantenimiento del cambio.
La persona que quiere adelgazar de verdad no necesita solo una lista de alimentos. Necesita comprender qué parte de su mundo emocional, mental y conductual se activa cada vez que vuelve a comer como no quiere comer. Porque ahí está la diferencia entre bajar peso durante unas semanas y construir un cambio que pueda mantenerse.
Por qué el peso vuelve cuando no se trabaja la conducta que lo sostiene
Perder peso y mantenerlo son dos procesos distintos. Muchas personas consiguen bajar kilos durante unas semanas o unos meses. El verdadero problema aparece después: cuando tienen que sostener el cambio en una vida real llena de estrés, tentaciones, cansancio, emociones y rutinas antiguas.
Una dieta puede bajar el peso durante un tiempo, pero no siempre modifica el sistema que lo sostiene. Puede cambiar el menú, pero no necesariamente cambia el impulso. Puede ordenar una semana, pero no siempre prepara a la persona para una mala noche, una discusión, un pico de ansiedad o una etapa de cansancio emocional.
Por eso muchas personas dicen: “Yo sé lo que tengo que hacer, pero no consigo hacerlo”. Esa frase es una de las más importantes. Porque muestra que el problema no siempre está en la información. A veces la persona tiene información de sobra. Lo que no tiene es un trabajo profundo sobre la conducta que aparece cuando esa información deja de bastar.
La dieta cambia el menú, pero no siempre cambia el impulso
Puedes tener una lista perfecta de alimentos permitidos y aun así sentir ansiedad por comer. Puedes saber qué deberías cenar y, sin embargo, terminar buscando dulce, pan, snacks o comida rápida. Si el impulso sigue vivo, el menú no basta. Necesitas trabajar la respuesta automática que aparece antes de comer.
La restricción aumenta la sensación de prohibición
Cuando todo se vive como prohibido, el deseo puede crecer. Muchas personas no abandonan por falta de interés, sino porque sostener tanta restricción les genera tensión, obsesión y cansancio mental. El problema no es solo dejar de comer algo. El problema es vivir la comida como una pelea diaria.
El estrés devuelve al cuerpo al patrón conocido
En momentos de presión, la mente tiende a buscar soluciones rápidas. Si durante años la comida ha servido como alivio, recompensa o refugio, el estrés puede activar ese camino casi sin darte cuenta. No es una decisión fría. Es una respuesta aprendida.
La culpa rompe la continuidad
Muchas personas no abandonan el día que comen algo fuera del plan. Abandonan por la culpa que sienten después. La culpa transforma un tropiezo en una sentencia: “ya lo he estropeado”. Y cuando la persona cree que lo ha estropeado todo, deja de corregir y empieza a abandonar.
El entorno sigue igual
Si tus horarios, compras, cenas, descansos, recompensas y momentos de riesgo no cambian, el cuerpo puede bajar peso durante un tiempo, pero la vida diaria empuja hacia el patrón anterior. El cambio necesita estructura. No basta con quererlo.
No hay seguimiento suficiente
Muchas personas reciben una pauta y se quedan solas justo cuando empiezan las dificultades reales. El cambio se consolida mejor cuando hay acompañamiento, ajuste y continuidad. No porque la persona no pueda, sino porque sostener un cambio profundo requiere dirección.
Cuando ya has probado muchas dietas, es normal pensar que necesitas algo más fuerte
Después de muchos intentos fallidos, es lógico que una persona empiece a buscar soluciones más intensas: inyectables para adelgazar, balón gástrico, cirugía bariátrica, productos quemagrasas, dietas muy restrictivas o métodos que prometen resultados rápidos.
Algunas opciones médicas pueden tener indicación en determinados casos y deben ser valoradas por profesionales sanitarios. Pero hay una pregunta que conviene hacer antes de dar el siguiente paso:
¿Lo que estás buscando trabaja la raíz de tu relación con la comida o solo intenta controlar el síntoma?
Porque si el problema está en ansiedad, impulso, hambre emocional, hábitos automáticos y dificultad para sostener el cambio, cualquier solución que no trabaje esa parte puede quedarse incompleta.
Puede ayudarte durante un tiempo. Puede bajar el apetito. Puede obligarte a comer menos. Puede darte una pérdida inicial. Pero si tu forma de responder al estrés, al cansancio o a la emoción sigue igual, el riesgo de volver al patrón anterior continúa ahí.
Por eso, antes de buscar algo más fuerte, conviene preguntarse si realmente necesitas una intervención más agresiva o si necesitas un proceso terapéutico que trabaje lo que ninguna dieta ha trabajado hasta ahora: la conducta, la ansiedad, el impulso y el mantenimiento.
La verdadera pregunta no es “¿cómo bajo peso rápido?”. La pregunta importante es: ¿qué hago cuando aparece ansiedad por comer?, ¿cómo respondo cuando tengo una semana difícil?, ¿qué pasa cuando rompo una pauta?, ¿cómo evito que la culpa me haga abandonar?, ¿qué necesito cambiar para no vivir a dieta toda la vida?
Ahí es donde un proceso terapéutico puede marcar la diferencia.
Cómo romper el ciclo sin cirugía ni dietas estrictas
Romper el ciclo no significa hacerlo perfecto. Significa dejar de repetir la misma estrategia esperando un resultado distinto.
Si cada dieta te lleva al mismo lugar, necesitas trabajar de otra manera. No solo con comida. También con mente, conducta, emoción, hábitos, impulso y seguimiento.
En un proceso serio para adelgazar sin cirugía, la pregunta no debería ser únicamente “qué vas a comer esta semana”. También debería ser qué te hace perder el control, qué emoción aparece antes de comer sin hambre, qué momentos del día son más peligrosos para ti, qué alimentos funcionan como refugio emocional, qué pensamientos te llevan al abandono, qué hábitos sostienen el exceso de peso y qué tipo de acompañamiento necesitas para no volver a dejarlo.
Cuando el proceso empieza a mirar todo eso, la pérdida de peso deja de ser una pelea contra la báscula y se convierte en un cambio real de funcionamiento.
Esa es la lógica de la reducción de estómago sin cirugía con Método CAUMA: no se abre el cuerpo, no se coloca un balón, no se usa medicación para adelgazar y no se fuerza una dieta extrema. Se trabaja para que la persona coma menos, tenga más control, reduzca la ansiedad, mejore la saciedad y consolide hábitos sin vivir el proceso como un castigo.
Y este punto es clave: no se trata de prometer que nunca volverás a tener una dificultad. Se trata de que una dificultad no te destruya el proceso. Se trata de que un mal día no se convierta en tres meses de abandono. Se trata de que puedas volver al camino sin caer en la culpa que antes te hacía empezar desde cero.
Las 7 claves para romper el ciclo de recuperar peso después de una dieta
La primera clave es dejar de culparte y empezar a analizar el patrón. La culpa no adelgaza. La culpa no ordena tus hábitos. La culpa no te da control. La culpa solo te hunde más. El primer paso es mirar tu historia con honestidad: cuándo comes sin hambre, qué emociones aparecen, qué momentos del día son más difíciles, qué te hace abandonar y qué parte del proceso se repite siempre.
La segunda clave es trabajar la ansiedad por comer. La ansiedad por comer no se resuelve únicamente quitando alimentos. Se trabaja ayudando a la persona a regular la tensión de otra manera, a reconocer el impulso antes de obedecerlo y a construir una respuesta distinta cuando la comida aparece como vía de alivio.
La tercera clave es reducir la cantidad sin vivirlo como castigo. Muchas personas intentan comer menos desde la prohibición. El Método CAUMA busca otra vía: trabajar la saciedad, el impulso, el ritmo, la relación con la comida y la reducción de cantidad desde un proceso terapéutico no invasivo.
La cuarta clave es cambiar hábitos concretos, no solo tener intención. La intención ayuda, pero no basta. Hay que revisar horarios, compras, cenas, picoteos, cansancio, recompensas, situaciones sociales y momentos de riesgo. El cambio necesita aterrizarse en la vida real.
La quinta clave es prepararte para los días difíciles. Un método serio no solo funciona cuando todo va bien. Tiene que ayudarte cuando estás cansada, nerviosa, triste, saturada o frustrada. Porque esos son los días en los que normalmente se rompe el proceso.
La sexta clave es evitar que un tropiezo se convierta en abandono. Comer algo fuera de lo previsto no tiene por qué destruir el cambio. Lo que destruye el cambio es la interpretación posterior: “ya lo he estropeado todo”. Aprender a corregir sin abandonarte es una parte esencial del mantenimiento.
La séptima clave es tener acompañamiento y seguimiento. El seguimiento permite ajustar, corregir, sostener y adaptar el proceso. No todas las personas necesitan lo mismo, ni todos los casos avanzan igual. Por eso un protocolo personalizado puede marcar una diferencia importante frente a una dieta genérica.
Método CAUMA: perder peso trabajando la raíz, no solo la dieta
El Método CAUMA es un protocolo terapéutico personalizado para personas que quieren perder peso sin cirugía, sin dietas estrictas y sin repetir el ciclo de esfuerzo, abandono y efecto rebote.
No parte de la idea de que la persona “no sabe comer”. Muchas veces la persona sabe perfectamente lo que debería hacer. El problema es que no consigue sostenerlo cuando aparece ansiedad, estrés, impulso, cansancio o descontrol.
Por eso el trabajo se centra en la raíz: ansiedad por comer, hambre emocional, patrones automáticos, saciedad, reducción de cantidad, hábitos diarios, relación con el cuerpo y mantenimiento del cambio.
Se combina Hipnosis Clínica, trabajo terapéutico, reeducación de hábitos y acompañamiento personalizado para que el cambio no dependa únicamente de una fase inicial de motivación.
Si tu historia se repite y vuelves a recuperar peso después de una dieta, el objetivo no es culparte más. El objetivo es entender qué parte del patrón sigue activa y trabajarla con un protocolo que vaya más allá de decirte “come menos”.
El método se orienta a resultados reales, con un objetivo aproximado de 1 kg semanal según cada caso, metabolismo, punto de partida y adherencia al proceso. No utiliza cirugía, anestesia, balón gástrico ni medicación para adelgazar. Por eso hablamos de una alternativa no invasiva para personas que buscan perder peso sin cirugía y sin volver al mismo ciclo de siempre.
Cuando se habla de “reducción de estómago sin cirugía” dentro del Método CAUMA, no se está hablando de abrir el cuerpo ni de realizar una intervención médica. Se habla de un trabajo terapéutico orientado a reducir cantidad, mejorar saciedad, disminuir impulso, recuperar control y cambiar la relación con la comida.
Método CAUMA online y presencial: dos formas de empezar
Cada persona necesita un tipo de acompañamiento. Algunas prefieren trabajar desde casa, por videollamada, con flexibilidad. Otras necesitan un proceso presencial más cercano, especialmente si viven en Córdoba, Pozoblanco, Los Pedroches o Andalucía.
Método CAUMA online para perder peso sin cirugía desde casa
La modalidad online está pensada para personas que viven en España, México, Estados Unidos, Colombia, Europa o Latinoamérica y quieren trabajar la pérdida de peso mediante videollamada, en español, con un protocolo estructurado y personalizado.
Puede encajar contigo si no puedes desplazarte, si necesitas flexibilidad, si prefieres trabajar desde tu entorno habitual o si buscas una opción seria para perder peso sin cirugía, sin dietas estrictas y sin volver a repetir el mismo ciclo.
Puedes conocer esta opción aquí: Método CAUMA online para perder peso sin cirugía.
Método CAUMA presencial en Pozoblanco, Córdoba y Andalucía
La modalidad presencial está pensada para personas que quieren un acompañamiento más cercano, una valoración directa y un proceso presencial en consulta para trabajar pérdida de peso, ansiedad por comer y reducción de estómago sin cirugía.
Puede ser una buena opción si vives en Pozoblanco, Córdoba, Los Pedroches o Andalucía, o si prefieres un trabajo cara a cara con mayor sensación de estructura, cercanía y seguimiento directo.
Puedes conocer esta opción aquí: Método CAUMA presencial para perder peso sin cirugía en Córdoba.
Orientación inicial
¿Quieres valorar si el Método CAUMA puede encajar contigo?
Si has recuperado peso varias veces, si comes por ansiedad o si ya no quieres empezar otra dieta que termine igual, puedes escribir por WhatsApp y contar brevemente tu caso.
Más información sobre pérdida de peso, Hipnosis Clínica y Método CAUMA
Si quieres profundizar antes de escribir por WhatsApp, estas páginas pueden ayudarte a entender mejor el enfoque terapéutico de Clínica VIU:
Puedes revisar la página principal de reducción de estómago sin cirugía con Método CAUMA, la modalidad de Método CAUMA online para perder peso sin cirugía o la opción de Método CAUMA presencial en Córdoba, Pozoblanco y Andalucía.
Si además de la pérdida de peso notas ansiedad, inseguridad, bloqueo emocional o dificultad para sostener cambios personales, también puede ayudarte revisar la página de terapia online, la página de terapia presencial o la sección de psicoterapia online.
Preguntas frecuentes sobre recuperar peso después de una dieta
¿Por qué recupero peso después de hacer dieta?
Muchas personas recuperan peso porque la dieta cambia durante un tiempo lo que comen, pero no siempre trabaja la ansiedad, el hambre emocional, los hábitos automáticos, el impulso, la culpa y las situaciones reales que hacen que vuelvan al patrón anterior.
¿Recuperar peso después de una dieta significa que he fracasado?
No. Recuperar peso después de una dieta no significa necesariamente que hayas fracasado ni que te falte fuerza de voluntad. Puede indicar que el método anterior no trabajó la raíz del problema: ansiedad por comer, hambre emocional, hábitos automáticos, falta de seguimiento y mantenimiento.
¿El efecto rebote significa que la dieta ha fracasado?
El efecto rebote suele indicar que el cambio no se ha consolidado. Puede que hayas perdido peso, pero si la conducta, la relación con la comida y los hábitos profundos siguen igual, el cuerpo y la mente pueden volver al punto de partida.
¿Se puede perder peso sin cirugía?
Sí. Muchas personas pueden trabajar la pérdida de peso sin cirugía mediante cambios de hábitos, intervención sobre ansiedad por comer, Hipnosis Clínica, seguimiento terapéutico y reeducación de la conducta alimentaria. Cada caso debe valorarse de forma individual.
¿Qué significa reducción de estómago sin cirugía?
En el Método CAUMA se entiende como un trabajo terapéutico orientado a reducir cantidad, mejorar saciedad, disminuir impulso y recuperar control sobre la conducta alimentaria sin intervención quirúrgica, anestesia ni procedimiento invasivo.
¿El Método CAUMA es una dieta?
No. El Método CAUMA no es una dieta cerrada ni un menú genérico. Es un protocolo terapéutico personalizado que trabaja ansiedad por comer, hábitos, hambre emocional, saciedad, autocontrol y mantenimiento del cambio.
¿Cuánto peso se puede perder con el Método CAUMA?
El objetivo de trabajo es alrededor de 1 kilo semanal como referencia orientativa. Algunas personas pueden perder más y otras menos según su caso, metabolismo, punto de partida, adherencia y evolución del proceso.
¿Tiene riesgos?
A nivel quirúrgico o invasivo, no. El Método CAUMA no utiliza cirugía, anestesia, balón gástrico ni medicación para adelgazar. Si existe una condición médica previa o una situación sanitaria compleja, conviene consultarlo antes con el profesional correspondiente.
¿Puedo hacer el proceso online?
Sí. Existe una modalidad online del Método CAUMA para personas de España, México, Estados Unidos, Colombia, Europa y Latinoamérica que quieren trabajar mediante videollamada en español.
¿Hay consulta presencial en Córdoba o Pozoblanco?
Sí. La modalidad presencial está orientada a personas de Pozoblanco, Córdoba, Los Pedroches y Andalucía que prefieren un proceso más cercano en consulta.
No necesitas empezar otra dieta. Necesitas romper el ciclo que te hace volver al mismo punto
Si has recuperado peso varias veces, si comes por ansiedad, si te cuesta sostener los cambios o si ya no quieres vivir entre dietas, culpa y efecto rebote, el primer paso no es castigarte más. Es valorar tu caso y ver si el Método CAUMA encaja contigo.
Recuperar peso después de una dieta no tiene por qué ser una condena. Puede ser una señal. Una señal de que el enfoque anterior se quedó corto. Una señal de que necesitas trabajar no solo lo que comes, sino lo que ocurre antes de comer, lo que sientes cuando pierdes el control y lo que pasa después cuando aparece la culpa.
El Método CAUMA no busca que vivas a dieta. Busca ayudarte a construir otra relación con la comida, con tu cuerpo, con la saciedad, con el impulso y con el mantenimiento del cambio.
Primer paso
Cuéntame tu caso y valoramos cómo empezar
No necesitas tener una explicación perfecta. Puedes escribir, contar si recuperas peso después de cada dieta, si comes por ansiedad o si quieres perder peso sin cirugía, y valoramos qué modalidad puede encajar contigo.
